El pasado de pobreza y carencias no nos determina, ni tampoco las circunstancias adversas que quizá estamos enfrentando ahora. Con ayuda de Dios podemos superar toda situación crítica y llegar a un nuevo nivel.

No ahora, sino siempre.

La amorosa GRACIA de Dios nos permite superar los obstáculos y avanzar hacia la victoria.

Lindiane Godoi es un ejemplo de perseverancia y superación. De recoger basura en las calles pasó a cumplir su sueño de graduarse en Derecho. Un proceso que le tomó 12 años.

La inspiradora historia de Lindiane Godoi nos recuerda de manera hermosa cómo las circunstancias más difíciles de la vida pueden transformarse cuando ponemos nuestra mirada y nuestra esperanza en Dios.

Ella recorrió un camino de duro esfuerzo como madre soltera y recolectora de basura, pero en medio del desecho y el cansancio, encontró una chispa que encendió un sueño.

De la misma manera, Dios suele obrar en los lugares más inesperados.

Cuando las cargas son pesadas, las puertas parecen cerrarse y el cansancio físico y emocional nos abruma, Él no es un espectador lejano; es el Dios que fortalece al cansado y levanta al caído.

La verdadera superación no nace únicamente de nuestras propias fuerzas, sino de la gracia y el poder de Aquel que camina a nuestro lado, dándonos el valor para no rendirnos frente a la adversidad.

LA GRACIA QUE NOS LEVANTA Y NOS DA UNA NUEVA OPORTUNIDAD

La travesía de Lindiane nos habla también de recomenzar. A veces, la vida nos golpea de tal forma que podemos sentir que nuestras oportunidades se han agotado, o que arrastramos errores, limitaciones y un pasado difícil del que nos cuesta salir. Sin embargo, el corazón de nuestro Padre celestial es un manantial constante de nuevos comienzos.

Cuando vamos a las Escrituras, leemos:

«Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad». — Lamentaciones 3:22-23

Lo maravilloso de este amor divino es que no se basa en nuestros méritos, títulos o logros humanos.

Dios no nos ofrece una nueva oportunidad porque seamos perfectos, sino única y exclusivamente por su infinita GRACIA.

Su perdón y su favor no se ganan; se reciben como un regalo inmerecido que transforma nuestra historia, borra nuestras culpas y nos impulsa a mirar hacia adelante con dignidad y propósito.

Así como un libro olvidado en la basura cambió el rumbo de su vida terrenal, el amor de Dios rescata lo que el mundo desecha para convertirlo en un testimonio vivo de su fidelidad.

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ORACIÓN

Amado Dios, gracias porque tu gracia nos alcanza en medio de cualquier dificultad. Reconozco que no es por mis propios méritos, sino por tu gran amor, que cada día me ofreces una nueva oportunidad para empezar de nuevo. Pon tus fuerzas en mis debilidades, ayúdame a superar los obstáculos que enfrento y guiar mis pasos conforme a tu propósito. Amén.

Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y mg., en teología. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial. @RevistaVidaFamiliar

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