Todos tenemos un propósito en la vida. Dios nos concibió con una misión. Por supuesto, una en el campo de nuestro desenvolvimiento social, en el trabajo y en la vida de fe.

Hay quienes no están detrás de un púlpito, pero desarrollan una labor muy valiosa aconsejando a las personas, animando, compartiéndoles de Jesús, orando por ellas.

Una misión, un ministerio. Quizá quienes no valoramos esa tarea, somos usted y yo. O nos parece imposible, o difícil, o creemos que no tenemos las capacidades.

A veces Dios nos da tareas que parecen imposibles. Cuando Moisés fue llamado a enfrentar a Faraón y liberar a Israel, su primera reacción fue:

“¿Quién soy yo?” (Éxodo 3:11).

Reconocía sus limitaciones: un fugitivo con una vara de pastor enviado a desafiar al gobernante más poderoso del mundo.

La respuesta de Dios fue clara: “Yo estaré contigo” (Éxodo 3:12). Esto no era una estrategia para el éxito ni una promesa de facilitar la tarea. Era Dios diciendo que su presencia sería suficiente.

A menudo buscamos que Dios elimine los obstáculos, aumente nuestras capacidades o nos dé un camino despejado cuando nos llama a cosas difíciles. Pero a veces la respuesta de Dios es tan solo: “Yo estaré contigo”.

Cuando Moisés cuestionó más, Dios se reveló a sí mismo como “YO SOY EL QUE SOY”, el eterno, el que existe por sí mismo, el que no necesita nada ni carece de nada (Éxodo 3:14, 15).

Este es el Dios que promete su presencia, no ofreciendo guía desde lejos, sino caminando junto a nosotros (Deuteronomio 31.6).

El regalo no es solo que Dios nos ayuda a realizar cosas difíciles. El regalo es Dios mismo. Su presencia no siempre cambia nuestras circunstancias, pero sí cambia todo acerca de cómo las enfrentamos.

No podría despedirme sin antes invitarle para que se acoja a la GRACIA de Dios.

La GRACIA es la expresión del amor de Dios que no quiere nuestra perdición y por ese mismo amor, envió a Jesús su Hijo para que ocupara nuestro lugar en la cruz y, allí en el Gólgota, trajo perdón de nuestros pecados y nos aseguró la vida eterna.

La GRACIA divina está disponible para todos nosotros. Para usted, para mí, para todos.

Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y mg., en teología. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial. @RevistaVidaFamiliar

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