En una sociedad donde las preocupaciones son el pan de cada día para muchas personas, el interrogante más frecuente y lógico es, ¿cómo dejar de preocuparnos?

En primer lugar, es clave admitir que solemos alimentar “diálogos internos” de preocupación por situaciones que no han ocurrido.
Y si son circunstancias adversas las que estamos enfrentando, es fundamentar tomar conciencia de que solo podemos resolver lo que depende de nosotros.
Las crisis producidas por factores externos, no podemos cambiarlos de buenas a primeras.
En esa dirección, preocuparnos no resuelve nada.
El apóstol Pablo recomienda que llevemos a Dios, en oración, todo aquello que nos preocupa:
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. (Filipenses 4: 6 | NTV)
Sobre esa base, comparto con usted tres recomendaciones:
1.- Rinda hoy todos sus motivos de preocupación a Dios.
2.- Reconozca que hay situaciones que pude cambiar o ejercer influencia en ellas, en otras no.
3.- Deje atrás el pasado porque ya no podrá cambiarlo. Viva el presente y no se ocupe hoy de las dificultades “que podrían ocurrir mañana”.
Deposite toda su confianza en Dios, quien tiene el poder para modificar nuestras circunstancias.
No podría despedirme sin antes invitarle para que se acoja a la GRACIA de Dios.
Por GRACIA, nuestros pecados—todos—reciben perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Nuestro Salvador Jesucristo ocupó la cruz que nos correspondía, saldó la deuda por nosotros y nos presentó santos y justos delante del Padre.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y teólogo especializado. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial. @Devocionales365
Lea más contenidos edificantes Aquí